Es obvio que es mejor hacer dos tareas que cuesten “20” que una que cueste “40” si tengo dos miembros de mi equipo que pueden llevar a cabo una tarea, además que es mejor asumir el riesgo de dos procesos que de uno ya que si tengo dos procesos y falla uno entonces el proceso total esta al 50% pero si solo tengo una tarea y ha fallado entonces el proceso total esta al 0%. Pero al pensar en la simplificación de una tarea, en dividirla, siempre se olvidan dos cosas o no se les da el impacto real que tienen:
- Integración: Si divides una tarea en subtareas luego hay que integrarlas para obtener la funcionalidad deseada y en muchos casos los costes de integración superan con creces la mejora que se consiguió al dividir la tarea.
- Penalización en rendimiento: La integración puede ser sencilla debido a que las fronteras entre subtareas esta clara y es muy flexible pero en cualquier aplicación medio compleja tanta modularidad y flexibilidad de comunicación suele traducir en que a la hora de probar la aplicación esta tiene un rendimiento pésimo.
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