Un gran problema que tienen los programadores, ya sean jóvenes
o viejos, es la falta de un objetivo. Es es una característica normal, no solo
en programadores, el hecho de no tener muy claro que se quiere o si tenerlo
pero no saber como conseguirlo y dejar pasar el tiempo hasta que surge algo que
nos hace ponernos en el camino correcto.
Pero en esa espera pasan cosas curiosas y contradictorias;
por ejemplo, todos sabemos que en un desarrollo, sobre todo si es largo, la programación
se vuelve cíclica (desarrollos nuevos-pruebas-incidencias-desarrollos nuevos-pruebas-etc…)
y esto hace que “siempre sea todo los mismo” (misma tecnología, mismos
problemas, mismos procedimientos, etc..). Por lógica, cualquier cosa que se
salga de la rutina debería ser bien recibida, al menos de primeras. Pues la
experiencia me ha demostrado que no. Los programadores no quieren cosas nuevas,
prefieren seguir en el ciclo que se ha convertido la programación del proyecto.
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