Un gran problema que presentan los clientes es que no saben lo que quieren. No solo me refiero al hecho de que no puedan expresar bien el producto que quieren, sino que cuando tienen el producto que definieron (o no definieron pero el desarrollador de software les hizo y ellos aprobaron) se dan cuenta al ponerlo en funcionamiento de que no cumple sus espectativas porque los usuarios finales no saben utilizarlos o les cuesta mucho hacerlo.
La definición global del software (su concepto general, su apariencia, su navegacionalidad, sus requerimientos de uso, etc..) no deberia definirlos ni el cliente ni el desarrollador si no un tercer participante en el proyecto que sea INDEPENDIENTE a ambas partes.
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